
Quiero esa Bicicleta
Le parece si cambiamos esa bicicleta por un polvo. Cada vez que hay una venta de garage, Jaye Summers (22) no puede ir a ver que...
Hay veces que el amor no puede esperar, vienen las ganas, invade el deseo y la ropa parece estorbar. El bosque respiraba en susurros, hojas que danzaban al ritmo de un viento lento, cómplice. Kattie Hill caminaba entre los árboles con el orgullo de quien sabe que está siendo mirada. Rubia, joven, la camiseta abrazaba su figura y el ombligo al aire parecía un guiño al sol. Max Dyor la tomaba de su mano, sin prisa, hechizado por esa belleza que es toda para él. No había palabras, solo miradas y el crujir leve del suelo bajo sus pasos. El amor, en ese rincón silvestre, no pidió permiso. Fue impulso, fue vértigo contenido. Entre sombras y luz filtrada, el tiempo se suspendió. El bosque no guardaría secretos… pero tampoco los revelaría.
Me acordé cuando Kendra le puso el ojo al capitán del barco y en la orilla no pudo esperar tampoco.