
Madre Masajista
Amigo que buenos masajes me hizo tu mamá, estoy relajado (Pristine Edge) Connor Kennedy sabe que su amigo tiene una madre masajista,...
La madre no la deja salir, pero le regala unos masajes para la rubia sin imaginar que pasaría. Gabbie vivía entre horarios estrictos, entrenamientos exigentes y la mirada constante de una madre que no dejaba espacio para desvíos. Nada de fiestas, nada de chicos, solo fútbol y disciplina. Pero cuanto más se prohíbe, más se desea… y su cuerpo, fuerte pero tenso, empezaba a delatarlo. Como “premio” al esfuerzo, su madre le agendó sesiones de masajes. Lo que no imaginó fue que Keiran, el terapeuta, notaría en segundos lo que ella tanto se esforzaba en ocultar. Allí está, deliciosa, pechos sobresalen por los costados y esas curvas sensuales. La piel firme, la respiración entrecortada, el temblor involuntario… no eran solo por el entrenamiento. Keiran no hizo preguntas, solo dejó que sus manos hablaran, lentas, precisas. Gabbie se rindió bajo cada caricia experta, comprendiendo al fin que hay formas de relajarse que ningún deporte podría ofrecerle.