
Ejercicios con las amas de casa del barrio
Un vecindario lleno de amas de casa deportistas, siempre ataviadas con sus ajustadas calzas, realizan sus rutinas con una confianza...
Pero que pasaría si la sorpresa en el jacuzzi es la esposa de tu mejor amiga desnuda. Angela había escuchado la propuesta más de una vez. Su esposo insistía, medio en broma, medio en serio: “Deberías acostarte con Jay”. Él era su mejor amigo, confiable, siempre cerca. Pero la idea le parecía demasiado… hasta que dejó de parecerlo. Cuando Jay vino a arreglar unos muebles, ella lo tenía todo decidido. Esperó el momento justo, le sonrió y con tono suave le dijo: “Cuando termines, ve al baño… hay algo más que necesita arreglo.” El jacuzzi burbujeaba, su cuerpo lo esperaba bajo la espuma, esos pechos robustos eran irresistibles. Jay dudó. Él la miró fijamente y recordó: “Soy su mejor amigo”. Pero cuando ella le dijo que su marido estaba de acuerdo, algo cambió en su mirada. Las dudas se disolvieron como el vapor en el aire. Ahora, solo quedaba fluir… como el agua.