
Bridgette B y sus sirvientas entrometidas
Bridgette B sabe cómo convertir un viaje de negocios en una fiesta de vergas. Todo empieza en el auto de lujo, donde esta rica...
Esposo en viaje y un trio le detona a la jermu, la esposa desatendida llegó a casa con una sonrisa pícara, lista para su cita secreta. Pero al abrir la puerta, se encontró con tres vergas esperándola en el sofá, listas para recordarle lo que es el verdadero placer. Adriana Chechik, esa morena suculenta de curvas que piden guerra, no perdió tiempo: se quitó el abrigo dejando al descubierto su lencería blanca, esa que su marido no arranca. Los tres tipos se relamieron mientras ella se acercaba, deslizando las manos por sus muslos, rozando sus vergas con descaro.
La cosa se calentó rápido. Entre manoseo y besuqueo ella se pone de rodillas y se tragó su verga como si llevara años sin probar una. Pero Adriana quería más. Se levantó, los llevó a la cama matrimonial—esa misma donde su marido la penetraba con desgana—y se puso en cuatro, lista para ser empalada como se merecía.
Isiah Maxwell le clavó su verga por detrás mientras Jason Brown le metía la suya en la boca, dejando al pobre Sean Michaels como el boludo del marido. Adriana gemía como una posesa, moviendo el culo al ritmo de las embestidas, chupando con hambre, como si quisiera borrar cada noche aburrida con su esposo. Pero lo mejor estaba por venir la embistieron con dos vergas al mismo tiempo, una en el coño y otra en el culo, llenándola de placer hasta hacerla gritar.
Y cuando creían que había terminado, la voltearon para un misionero anal con un anal lento y profundo que le hizo olvidar que tenia marido.