
Hijo del Jardinero Aplastado por Culona
Ha llegado el hijo del jardinero para cubrir a su padre enfermo, pero lo único que plantará es su verga en la caderona. Sara Jay...
El escritorio estaba lleno de apuntes, pero ella apenas miraba el libro. Sentada con la espalda recta y las piernas cruzadas, la falda escocesa se estiraba justo hasta donde la imaginación empezaba a trabajar. La camiseta blanca dejaba ver más con cada leve suspiro y la falta de sujetador. Él, el profesor particular, intentaba explicar ecuaciones, pero los números se disolvían ante la escena. Cada vez que ella preguntaba algo, lo hacía con esa voz entre distraída y curiosa, inclinándose apenas, como sin querer. El ambiente se fue espesando, cargado de algo más que esfuerzo académico. Ella jugueteaba con el bolígrafo, él fingía leer una página que no pasaba. Sabían que nada en esa habitación iba a resolverse con álgebra. Una mano por debajo de la camiseta ha de dar por terminada la clase.