
Defensa Personal
Alumna de defensa personal se pone muy mimosa con el instructor. Lleva varios meses tomando clases, suficientes para que se cuenten...
Alexis Fawx llegó al dojo decidida: era hora de aprender defensa personal. Madura, segura, con esa belleza que no necesita presentación, se ajustó el karategui blanco, la coleta rubia cayendo como una provocación discreta. Charles Dera, su instructor, marcaba cada movimiento con firmeza, cuerpo a cuerpo, manos guiando, corrigiendo… tocando. El roce era parte de la técnica, pero la tensión ya no se ocultaba tras los gestos técnicos. Cada derribo se volvía más lento. Cada agarre, más intencionado. En un giro, ella cayó sobre él… pero no se levantó enseguida. Su mirada dijo más que cualquier llave. La clase ya no era sobre defensa, sino sobre rendición voluntaria. Y Alexis, definitivamente, había ido al dojo para otra clase de combate.
Te gustan las deportistas, pues te recomiendo echar una mirada es esta que la pone cachonda el entrenador.