
Doble Inspiración
La escritora necesita algo fuerte para terminar el libro, una doble inspiración (Eva Lovia). Su productor está preocupado, necesita...
Un abogado muy guapo y la diseñadora de modas Alix Linx quien con su vestido ceñido conseguirá llamar su atención. 11 horas de vuelo la dejaron muy cansada, a pesar de sus intentos de seducirlo solo logró darle el número de teléfono. Ya en casa y con el vivo pensamiento de ese sexy hombre no pudo contenerse. Sentada en el sillón abrió piernas para tener acceso a diminuta tanga negra de fino encaje. Cuando los jadeos empezaban a hacerse interesantes todo se interrumpe por un mensaje al móvil. Es Jean Val Jean quien pide un lugar para quedarse pues el otro avión tendrá retrasos. Lo único que escribirá será su dirección y pondrá champán a enfriar.
Un brindis y las miradas seductoras del francés la mojaron en segundos. Besos apasionados y el desespero por desabrochar el pantalón no son restringidos. El vestido ceñido se sube a las caderas para que vea la tanga mientras pide que empuje el pene en su boca. Arrugando las sábanas casi rompen la ropa interior en la locura que le produce su forma de comer la chocha. De reversa sujeta el palo y lo coloca en la suave y depilada puerta del placer. Temblores al suspirar, dos semanas sin sexo se ven reflejadas en la manera de expresarse. Quiere disfrutar cada centímetro, sentir los dedos en el ano y nalgadas enardece el momento. Cara en colchón elevando la cola para que puede enterrarla y de paso animarlo a que le saboree el culito.