
Trío con dos turistas
En un hotel donde la decoración de Halloween parece más un castigo estético que un homenaje al terror, dos huéspedes deciden que...
Llegando a la habitación del hotel después de un largo viaje, el hermanastro de Diana Rider no puede esperar a bañarse de lo apestoso que está, hasta que se da cuenta de que, desde la habitación, se ve todo en la ducha. Con pudor, intenta echar a la colorada de la habitación, que alucinaba con el diseño del que se quejaba el tipo. Ya con una cortina, la maleducada le abre la persiana, espiándolo con el celular. Increpada, no se le ocurre otra cosa que chantajearlo con la foto; forcejeando por el celular, se le sale el corsé, mostrando las tetas al aire.
Ya forzado a obedecer a esta pendeja, es obligado a acostarse con la princesa —princesa solo en apariencia—, porque empieza una mamada hasta los huevos del hermanastro, que se la deja bien babosa, lista para una buena penetración. Sin embargo, antes, con los dedos, juega con la conchita, saliendo de ella sonidos húmedos e indecorosos, los mismos que se escuchan cuando, en la misma, se viene el bastardo.