
Ojalá Me La Meta Por Atrás
Me van a decir cochina, pero ojalá me la meta por atrás, pasa que me gustó y ahora me gusta el sexo por los dos lados. Dillion...
Preston apenas abría los ojos cuando el aroma a verano y peligro llenó la habitación. Dillion Carter apareció sin previo aviso, falda blanca con flores rosas flotando a cada paso, camiseta escotada que parecía burlarse de la gravedad. Con una sonrisa que no sugería ver películas, se lanzó sobre él, risueña, traviesa, dejando que el colchón temblara bajo su energía. Luego se puso de pie sobre la cama, provocando una vista que cruzaba todo límite. Desde allí, él lo vio claro: ya no había marcha atrás, menos cuando en rodillas dejó la débil tanga. Cartas estaban echadas, deseo expuesto, el horizonte era ella… y todo lo demás, ruido. Dillion no preguntaba. Daba. Y esa mañana, todo sería suyo: el juego, la piel y los placeres sin retorno.
Ella saben que ponen en juego cuando van un poco mas arriba de las leyes de la moda, mira a esta chica con minifalda blanca provocando al chico de la mudanza.